Nunca más que ahora hemos tenido el mundo a nuestros pies. En un chasquear de dedos podemos viajar a través de Google earth o comer comida de los cinco continentes con un simple movimiento de pulgar. La revolución global ha llegado a todas partes, y la decoración también ha sabido sacarle jugo, por eso hoy en Lua Nord te hablamos de las cuatro piezas forasteras con las que querrás hacerte, y si, todas están a un chasquido (disponibles online).

La silla Acapulco.

 

Si hablamos de iconos nacionales, la silla acapulco es quizás uno de los más reconocibles. Nació en los años 50 en Acapulco, claro, y se popularizó durante los años dorados de la ciudad mexicana, siendo los visitantes venidos de Hollywood los expandieron las bondades de su diseño más allá de sus fronteras. 

 

 

Alfombras bereberes

 

Su tradición se remonta al paleolítico, y desde entonces los nómadas del Atlas no han dejado de tejer historias en forma de alfombras. El promedio de tiempo invertido en cada alfombra es de un año, y sus confeccionadoras son las mujeres de las tribus, que con el trabajo de sus manos narran historias únicas a ras de suelo. 

 

 

Azulejos portugueses

 

Es bien sabido que nuestros vecinos son los reyes de la cerámica. Cualquier cosa que salga de sus talleres es puro arte, pero mis confecciones favoritas son sin duda los azulejos. Así tengan un patrón establecido o sean pequeñas obras de arte dibujadas a mano, estas delicadas creaciones portuguesas irradian alegría, por eso les tengo debilidad.

 

 

La silla Adirondack

 

Y por último, aunque su nombre sea desconocido, la silla Adirondack es probablemente la segunda silla más famosa del mundo. Su diseño aparece en un sinfín de títulos en la pequeña y en la gran pantalla, y sus orígenes se remontan a principios del siglo XX en Westport  -un pueblo de descanso del estado de Nueva York-. Allí un padre de familia dió con el diseño perfecto para las noches veraniegas mirando a las montañas. 

 

  

  

Y todavía tanto por descubrir...

Viajar es aprender, es abrir la mente. Es un concepto muy amplio. Viajar tal y como lo entendemos o a través de un libro o un elemento decorativo. Tener en casa un tesoro de cada lugar que has visitado o una pieza de algún país que te gustaría conocer,... Rodéate de todas estas cosas que hacen de tu casa un lugar único.

 

¡Cuéntanos tu!

 

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