Hay algo en las plantas que crea adicción. No se muy bien qué es, pero la primera maceta que entró en mi casa llamó a las otras como queriendo huir de la soledad. Desde entonces tengo que contener mis ganas de comprar plantas allá donde las vendan, aunque he de admitir que hace tiempo que esto ya se me fue de las manos.

 

 

Una palmera (un tronco de brasil para ser exactos) fue la primera planta que adquirí con sentido de la responsabilidad -esto es: siendo consciente de que era un ser vivo, no un mueble, y que requería cuidados-. Aquella palmera me enseñó que la receta para cualquier planta es darle de beber cuando la tierra esté seca. También aprendí a quererlas, que es el ingrediente universal para el crecimiento de cualquier ser vivo. De vez en cuando las observo de cerca, y son ellas las que parece que me susurren lo que precisan.

 

 

Tras la palmera vinieron todas las demás, y poco a poco especies de todas las partes del mundo empezaron a convertir mi casa en un santuario vegetal: cuatro cactus y dos aloe veras que son lo menos exigente de mi casa; una planta del dinero con las ramas trenzadas; dos ficus que son muy sufridos y perfectos para interiores; una costilla de Adán que dio el toque bananero que necesitaba mi salón; una sanseviera también conocida como espada; un helecho; un espatifilo mexicano que es idóneo para los rincones más oscuros ya que no precisa luz directa; dos malamadres que rebosan en sus macetas colgantes en la cocina; una palma de frutos de oro; un cuerno de alce y la más reciente adquisición, una planta de aire, perfecta para colgarla ya que no precisa maceta ni tierra, sólo agua. 

 

 

Para la base siempre me decanto por macetas clásicas de terracota o cestas rústicas, y de vez en cuando me gusta inventar conceptos nuevos, como pequeños jardines en recipìentes transparentes o jardines dispuestos en vertical con una escalera como base. También me encanta ser contradictoria, y poner a las plantas en ollas, cajas u otros recipientes aleatorios que aporten el punto de diversión que mis plantas necesitan.

 

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