Los hay grandes, pequeños, medianos, cuadrados, redondos, rectangulares y con las formas más surrealistas que puedas imaginar. Sus posibles tejidos, colores, texturas y tactos son casi infinitos, por no hablar de sus rellenos, que abarcan toda la gama de mullido. Hablamos de cojines, claro. Algo tan corriente y tan antiguo. Algo que pasa desapercibido a menudo, pero está en todos los espacios que habitamos haciéndonos la vida más cómoda, más blandita.

 

  

Nunca subestimes el poder de un buen cojín -o incluso un cojín mediocre-. Tanto a nivel físico como a nivel decorativo, el cojín es uno de los mejores inventos que ha dado el hombre. En lo relativo al interiorismo, son los aliados definitivos de los decoradores. Su precio está al alcance de cualquier bolsillo, y además del evidente confort que su fisonomía ofrece, los cojines aportan color -y este a su vez alegría, motivación, pasión o el estado deseado- y pequeñas píldoras del estilo que más se adapte a tu día a día y a tus gustos estéticos.

 

 

Elígelos marroquís si quieres viajar a las mil y una noches; de terciopelo para sentirte Maria Antonieta; de fibras naturales (seda, hilo o algodón) y colorantes igualmente naturales (azafrán, remolacha, frambuesas o curry) para darle un toque de ecologismo a tus espacios; florales o con motivos animales si quieres que tu casa sea una jungla; de mensajes que te recuerden cada día lo bonita que es la vida; de lino para refrescar cualquier ambiente; de esos blanditos y muuuy cómodos de punto gordo...

 

 

Amplía tus miras en cuanto a sus utilidades, porque la versatilidad del cojín es el quinto de los motivos que lo han convertido en el elemento decorativo más demandado en todo el mundo. Los maxicojines son perfectos para el suelo en espacios multiusos. Puedes tenerlos apilados como objeto decorativo mientras no los necesites o esparcirlos por el salón a la hora del café. Además, tienen la particularidad de adaptarse a cualquier superficie haciendo de ella un asiento. Pruébalos sobre mesitas de noche, escaleras y troncos o alrededor de tu cama convirtiendo el lecho en un perfecto sofá.

  

 

Ya ves que los motivos son muchos. Los cojines se han convertido sin quererlo en uno de los elementos más relevantes de una casa.

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